PROPUESTA DE IZQUIERDA UNIDA PARA EL PGOU

Ordenar el territorio, PGOU

En la actualidad, la norma que define la tipología y los usos que se pueden dar al suelo en nuestro municipio son las “Normas Subsidiarias de Morata de Tajuña” de 1992.

Pero a lo largo de estos años se han ido desarrollado nuevas leyes, normativas o recomendaciones, a nivel autonómico, estatal y de la Unión Europea, que marcan nuevas pautas de crecimiento y ordenación del territorio que pretenden dar una mejor respuesta a los cambios sociales, económicos y productivos  que se producen en las poblaciones. Por todo esto, Izquierda Unida considera que es absolutamente necesario elaborar un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que nos sirva para afrontar adecuadamente los retos futuros.

Un PGOU establece el desarrollo y ordenación del territorio atendiendo no sólo a las necesidades puramente de vivienda, sino a objetivos que tienen que ver con el bienestar, el ocio y el desarrollo productivo, social y cultural de la comunidad; un PGOU, por tanto, determina el modelo de población futuro y su relación con el entorno.

Los criterios básicos para la elaboración del nuevo PGOU serán:

  • Una ordenación del territorio fundamentada en la ocupación y aprovechamiento social del suelo que permita el crecimiento y el progreso al tiempo que proteja y restaure el medio ambiente y preserve los entornos naturales.
  • La consideración del suelo, no sólo como recurso económico, si no también como un recurso natural, escaso y no renovable. Por tanto utilizar la calificación del suelo, especialmente del urbano y urbanizable, de manera equilibrada y estableciendo plazos razonables y realistas en el tiempo.
  • La protección y conservación de los elementos de identidad y patrimonio cultural del municipio.
  • Una ordenación del suelo urbano que de respuesta al derecho constitucional de contar con una vivienda digna.
  • Potenciar el desarrollo productivo en paralelo al desarrollo urbano para no convertirnos en una ciudad dormitorio.
  • Una propuesta de crecimiento progresivo del suelo urbano del municipio fundamentada  en razones productivas, sociales, culturales y de ocio de sus habitantes, nunca fruto de las presiones de los promotores inmobiliarios.
  • Un crecimiento que debe producirse en torno al casco urbano actual, para que lo enriquezca y revalorice su papel de elemento aglutinador de la vida pública de Morata.
  • La restauración y rehabilitación del núcleo urbano actual para que no quede descompensado con respecto a los nuevos desarrollos, equilibrando los equipamientos, zonas verdes, etc.
  • En definitiva, la ordenación del territorio debe concebirse como un instrumento que se pueda ir adaptando a las necesidades de la población, manteniendo unos criterios  y una duración en el tiempo coherentes, que en ningún caso hipotequen el futuro del municipio.

Otras consideraciones de gran importancia son:

  • Dado que el desarrollo de un PGOU dura varias legislaturas y tendrá  una gran repercusión en la sociedad morateña, es fundamental que todas las formaciones políticas mediten e intenten consensuarlo para que tenga un desarrollo homogéneo y continuado ante las posibles alternancias políticas que se puedan dar en el equipo de gobierno.
  • Un PGOU debe ser participativo, entendido y aprobado por los habitantes de nuestro municipio, para evitar recelos, temores y rechazos injustificados. Consideramos necesario elaborar un reglamento de participación ciudadana que defina el papel de los ciudadanos en la tramitación del planeamiento, para evitar restricciones en la información no contempladas por la ley.
  • La tramitación del mismo debe ser transparente y accesible para la ciudadanía. Cualquier persona debe poder informarse y asesorarse de todos los detalles y características que sean de su interés y recibir una atención personal, correcta y comprensible que satisfaga sus inquietudes.

Un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para Morata

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, para Izquierda Unida, un PGOU adecuado para Morata se fundamentaría en:

  • Un crecimiento en torno al casco urbano actual que contemple unas 3.000 viviendas,  fijando un máximo de 5.000, en un periodo de unos ocho-doce años.
  • Delimitar las áreas de suelo urbanizable de manera equilibrada entre suelos en los que se pueda construir a corto plazo (sectorizados) y suelos que necesiten planes complementarios para poder desarrollarse (sin sectorizar, pendientes de planes parciales), de esta forma se podrá realizar un crecimiento controlado y que se pueda adaptar a las necesidades futuras.
  • Definir la superficie de los suelos productivos (agrícola, industrial y terciario) de forma proporcional a los desarrollos urbanos para no convertirnos en una ciudad dormitorio.
  • Utilizar los Convenios Urbanísticos como un instrumento que garantice, no sólo la viabilidad económica de los desarrollos, si no como una herramienta para conseguir máximos en vivienda protegida y suelo dotacional público.
  • Creación de una Empresa Municipal de Suelo y Vivienda para gestionar de manera eficaz el patrimonio de suelo público.
  • Establecer una normativa de construcción y valores estéticos en los nuevos desarrollos que limite la altura, dignifique las viviendas y contemplen un alto estandar de confort y ahorro energético.
  • Un plan de reordenación y rehabilitación del núcleo urbano actual, que permita modernizarlo con la incorporación de nuevas dotaciones y servicios manteniendo y potenciando su carácter de centro histórico, para que se integre de manera equilibrada con los nuevos desarrollos.
  • En las zonas más degradadas del municipio se realizarán Planes Especiales de Reforma Interior (PERI), que permitan la rehabilitación de barrios como el Calvario.

En la imagen siguiente se muestran las zonas de crecimiento que baraja Izquierda Unida, con el tipo de suelo en cada una: