En condiciones normales, el aire de las capas inferiores de la atmósfera es más cálido que el de las capas superiores. Esto favorece la elevación del aire de las capas inferiores hacia las superiores, según los principios de la termodinámica. Al igual que el aire, el humo de las chimeneas o de los escapes de los vehículos también se eleva en condiciones normales.

Pero en ocasiones ocurre el fenómeno de la inversión térmica, que básicamente es la situación en la que el aire de las capas inferiores de la atmósfera es más frío que el de la capa inmediatamente superior. En esta situación, el aire no puede elevarse, ni tampoco el humo de las chimeneas o de los vehículos. Por ello se quedan en superficie y de esta forma están en contacto directo con los seres vivos. De hecho, en inversión térmica (también conocida como calma chicha) el aire que respiramos contiene una mayor concentración de compuestos tóxicos producidos por la combustión de combustibles fósiles que en condiciones normales.

Esquemáticamente, el fenómeno de la inversión térmica se explica en la siguiente animación:

En nuestro municipio este fenómeno es relativamente común. Se puede detectar fácilmente porque el humo de las chimeneas no se eleva como de costumbre, sino que se mueve paralelo al suelo. Al no elevarse va cayendo hacia el suelo, donde nosotros respiramos.

Estas fotografías han sido tomadas en Morata y corresponden a procesos de inversión térmica:

Poco a poco los contaminantes van acumulándose en las zonas bajas de la atmósfera, dando como resultado imágenes como la siguiente:

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